La cacofonía consiste en la repetición de morfemas que resulta
desagradable al oído, por lo regular no son intencionales. Una buena forma de
evitar cacofonías es la utilización de sinónimos. Sé puede dar al inicio de las
palabras o al final.
La cacofonía es el efecto sonoro desagradable producido por la
cercanía de sonidos o sílabas que poseen igual pronunciación dentro de una
palabra o en palabras cercanas en el discurso. Se emplea a veces como recurso
literario.
Características:
No existe una regla concreta respecto de la cantidad de vocales
iguales que se necesita para que se produzca una cacofonía, ni tampoco a las
combinaciones de consonantes cuya pronunciación va a resultar conflictiva.
En algunos casos las oraciones del discurso indirecto obligan a
repeticiones que generan cacofonías. Por ejemplo, al decir ‘El amigo le dijo
que qué más daba, que igual eso se sabía’ se repite el ‘que’ y se produce una
cacofonía, en este caso solo pasando a la cita textual se evitaría este
problema, pues se suprime un ‘que’.
La
cacofonía en las poesías:
Adquiere mayor importancia evitar las cacofonías en el caso de
la poesía, pues allí cada palabra tiene un valor especial en sí mismo y en
relación con las demás, y la sonoridad y musicalidad juega un papel
destacadísimo.
Ejemplos:
- Como poco coco.
- Trabaja de traer trípodes.
- Yo lo coloco mientras tu esperas aquí.
- Firme la forma solicitada.
- Hizo caso omiso.
- Mientras tras de cámara pasaban cosas.
- Me pregunto qué difundo, qué defiendo.
- Cada caja encaja perfectamente.
- Cuando cayó yo ya había llegado.
- Quieres que te quiera como tú quieres.


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